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resistencia cronopio americana en exilio galeano |
info : paz + progreso |
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"La verdad en nuestros tiempos navega por mares tempestuosos, donde los medios de divulgación masiva están en manos de los que amenazan la supervivencia humana con sus inmensos recursos económicos, tecnológicos y militares."
[fidel castro ruz] |
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La Red de Redes “En Defensa de la Humanidad” se opone al imperialismo y a sus políticas neoliberales, a la guerra y al terrorismo, a los proyectos de uniformidad sociocultural y a la monopolización del conocimiento.
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fidh / codhes - consultoría para los derechos humanos y el desplazamiento : www.codhes.org
Colombia : tapando el sol con las manos
codhes denuncia el aumento de los desplazados en Colombia. La cifra supera el dato oficial de 2,6 millones.
Un total de 270.675 colombianos se vieron obligados a dejar sus hogares por el conflicto armado los primeros seis meses del año, un récord desde 1985 que eleva la cifra total a casi cuatro millones, según la ONG, que sitúa a Colombia en el segundo lugar del mundo tras Sudán en desplazados forzosos.
La organización no gubernamental, que supervisa el fallo de la Corte Constitucional que en 2005 obligó al Estado a restituir sus derechos a las víctimas de desplazamientos forzados, difundió estas cifras al presentar su informe semestral.
Según el Gobierno, en Colombia hay 2,6 millones de desplazados, pero Codhes eleva el número al señalar que "hay un subregistro" de personas jamás censadas que pueden suponer un 30% del total, lo que llevaría a contabilizar casi cuatro millones.
El presidente de Codhes, Marco Romero, explicó ayer que "estas cifras muestran un incremento exponencial del desplazamiento", al advertir que este fenómeno se produce de forma paulatina desde que Álvaro Uribe llegó al poder en Colombia, con picos en los años 2002 y 2005.
"El conflicto armado continúa en Colombia, el proceso de desmovlización paramilitar es parcial, los paramilitares siguen actuando como actores de la guerra y del narcotráfico, y las guerrillas siguen desarrollando un enfrentamiento con el Estado y con los paramilitares", denunció Romero.
Esta situación "se mantiene en muchas regiones de Colombia, y donde se supone que no hay guerra hay un dominio de poderes mafiosos que están ejerciendo coerción, cobran impuestos a la gente y controlan la vida política", agregó.
El presidente de Codhes dijo que quienes "se oponen a estos dominios son eliminados con asesinatos selectivos pero masivos, y la respuesta del Estado es más brigadas, más militares". También señaló que en Colombia se registran altos índices de reclutamiento forzado: por el propio Estado porque el servicio militar es obligatorio, y por los grupos armados ilegales.
En su presentación, el director ejecutivo de Codhes, Jorge Rojas, detalló que "la tasa nacional es de 632 desplazados por cada 100.000 habitantes", y cifró el promedio diario entre enero y junio en 1.503 personas.
crisis humanitaria
"La geografía del desplazamiento se extiende a casi todo el territorio nacional", según Rojas, para quien "el éxodo continuo sigue siendo una manifestación grave, crítica, sostenida y prolongada de una crisis humanitaria y de derechos humanos que todavía el país no supera". Los casos más graves se registraron en el departamento de Antioquia [noroeste], con un total de 38.638 desplazados y un incremento del 105%; Bogotá [centro], con 39.950 casos y un aumento del 74%, y Meta [centro], que acogió entre enero y junio a 17.892 personas, un 133% más.
En ese periodo se registraron 66 desplazamientos masivos que afectaron a 33.251 personas, un 12% del total de la población desplazada.
Las causas del desplazamiento se hallan en el rearme paramilitar, pese al acuerdo alcanzado por el Gobierno y las Autodefensas Unidas de Colombia [AUC] en 2006, según la organización humanitaria. Esto ha quedado demostrado, agrega Codhes, en la irrupción de nuevos grupos "que el Gobierno intenta presentar como bandas criminales o emergentes dedicadas exclusivamente al narcotráfico".
También se debe ese incremento a la actuación de las guerrillas, en especial las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia [FARC], que, si bien se han visto debilitadas por sucesivos golpes militares y la muerte de sus principales dirigentes, mantienen "sus territorios minados, extorsionan y amenazan a la población", agrega el informe.
Según Codhes, la ofensiva de la fuerza pública, "presionada por que se produzcan resultados, no está exenta de violaciones graves a los derechos humanos", lo que ha generado "desconfianza y temor de la población" y en consecuencias desplazamientos.
erradicación forzada de la coca y líderes asesinados
Las fumigaciones áreas y la erradicación manual forzada de hoja de coca, política del Gobierno en su lucha contra la droga, es otro de los motivos que han llevado a un incremento significativo de los desplazamientos.
Además, siete líderes de comunidades desplazadas fueron asesinados en el primer semestre. 255 personas, entre líderes e integrantes de organizaciones de población desplazada, fueron amenazadas.
A estos, se suman 34 sindicalistas asesinados y 111 que recibieron amenazas. Cuatro consejales fueron asesinados entre enero y junio del 2008 y tres más entre los meses de julio y septiembre.
secuestrados en la ciudad, muertos "en combate" en la selva : falsos positivos
Decenas de jóvenes, todos pobres, de diferentes ciudades del país, y que habían sido denunciados como desaparecidos por sus familias, están apareciendo muertos en sitios alejados de las localidades en las que vivían. Según el Ejército fueron reclutados por grupos armados y murieron en combate. Pero esta versión no encaja: la mayoría murió uno o dos días después de que sus familias les perdieran el rastro.
Se sabe que todos los ejércitos ilegales [guerrillas y paramilitares] entrenan en escuelas especiales durante largos periodos a sus combatientes, antes de mandarlos al combate. Un sofisticado sistema estatal que cruza la información sobre las denuncias de desapariciones y los datos procedentes de la Medicina Legal permitió destapar el escándalo.
La semana pasada empezaron a aparecer los cuerpos de muchachos de barrios marginales de Bogotá y Soacha, un municipio colindante, y en Ocaña, a 600 kilómetros al norte. Son 23 los muertos. La mayoría fueron tiroteados por la espalda nada más llegar. "Eso no es reclutamiento, es una desaparición forzada con fines de homicidio", dijo la secretaría de Gobierno de Bogotá, Clara López.
El Ministro de Defensa salió al paso del enigma nada más conocerse. Ordenó una investigación exhaustiva. Días después, como si temiera que fueran ejecuciones extrajudiciales realizadas por elementos de las Fuerzas Armadas, el ministro afirmó: "Me dicen que todavía hay reductos de la Fuerza Pública que están exigiendo cuerpos como resultados".
No es la primera vez que se habla en Colombia de estos falsos positivos, término que engloba a campesinos y gente marginal mostrada por el Ejército como guerrilleros o paramilitares muertos en combate. Por esta vía obtienen puntos en su carrera militar. Hay denuncias sobre prebendas -días de descanso, por ejemplo- que ofrecen algunos batallones a los soldados que informen de muertos en combate.
Hay 750 investigaciones en marcha por este delito; 50 militares ya han sido condenados. La oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos había advertido a las autoridades de desapariciones y muertes de jóvenes en varias ciudades del país. En su informe anual exhortó al alto mando militar a adoptar medidas extraordinarias para que se establezcan las responsabilidades. Hasta abril del 2008 tenían registradas 35 víctimas.
En un comunicado publicado el lunes, el Alto Comisionado "pide medidas urgentes para prevenir, investigar, sancionar y hacer públicas las responsabilidades materiales e intelectuales de estos hechos". El dolor y el desconcierto de los familiares son grandes. Los muertos tenían entre 17 y 32 años. La mayoría eran parados o realizaban trabajos precarios en la construcción y en talleres de mecánica. Algunos tenían antecedentes penales.
La alcaldía de Ocaña ha pagado a los padres el alojamiento y alimentación para que puedan ir a reconocer a sus seres queridos, pues fueron encontrados los cuerpos en un cementerio rural. Flor Hilda no aguantó ver la exhumación de su hijo de 25 años y se desvaneció al lado de la fosa.
Las razones de por qué fueron a parar en sitios tan lejanos a su residencia, son confusas. La fiscalía investiga la versión sobre un hombre que se presentaba como soldado profesional y ofrecía dos millones de pesos [unos 710 euros] para buscar una guaca [tesoro escondido] en un municipio cercano a Bogotá. Se habla también de promesas de dinero a cambio de un buen trabajo.
Las zonas donde vivían estos jóvenes son pobres. La juventud sin futuro es fácil presa de falsas promesas y de engaños. Se sabe que allí también los reclutadores buscan candidatos para llevarlos a las filas de grupos ilegales, guerrilla, grupos emergentes -así se llama a los nuevos grupos producto del rearme paramilitar-, como las Águilas Negras.
En la personería [oficina de defensa de derechos humanos] de esta capital existen denuncias de amenazas de las Águilas Negras en los barrios marginales. Con los pasquines que hacen rodar debajo de las puertas alertan a los jóvenes drogadictos, delincuentes varios y a los que se arriesgan a salir de sus casas a altas horas de la noche. La madre de uno de los muertos, Johnatan Soto, contó en esa oficina que días antes de desaparecer su hijo le había dicho: "Nos tenemos que ir del barrio". No explicó el porqué.
El Defensor del Pueblo, Volmar Pérez, ha advertido reiteradamente sobre el reclutamiento de jóvenes, en nueve de los 32 departamentos del país. "Los grupos armados se han convertido en una especie de mercado laboral para adolescentes desorientados que no encuentran alternativas laborales".
[según codhes.org, elpais.com y efe.com - Bogotá y Madrid, 01.10.2008]
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con Cuba hoy
desde Cuba : llamamiento a intelectuales y artistas del mundo
Nuestro país vive hoy una situación dramática. El paso de los poderosos huracanes GUSTAV e IKE en un lapso de apenas ocho días, ha golpeado la producción de alimentos y ramas esenciales de la economía en todo el territorio nacional. Aunque las pérdidas de vidas son mínimas, el saldo en
viviendas, escuelas e instituciones culturales destruidas resulta estremecedor.
Frente a esta circunstancia trágica, en Estados Unidos se ha abierto un debate acerca de las restricciones impuestas a los cubanos residentes en ese país para visitar y enviar ayuda a sus familias en la Isla. Cuba ha solicitado que, al menos, se le permita comprar en Estados Unidos materiales para la reparación de viviendas y líneas eléctricas y que se autorice a empresas norteamericanas a ofrecer créditos comerciales a nuestro país para comprar alimentos. Como respuesta, la administración Bush ha ofrecido una ridícula ayuda y ha ratificado su política de bloqueo económico y financiero, que en esta coyuntura resulta aún más cruel e inmoral.
Apelamos a la sensibilidad de intelectuales y artistas de todas partes del mundo para que reclamen el inmediato levantamiento del criminal bloqueo
norteamericano y promuevan acciones de solidaridad y ayuda hacia nuestro país.
Firmantes: Alicia Alonso, Roberto Fernandez Retamar, Silvio Rodriguez, Cintio Vitier, Pablo Milanés, Miguel Barnet, Chucho Valdés,
Omara Portuondo, Eusebio Leal, Leo Brouwer, Alfredo Guevara, Fernando Alonso, Nancy Morejón, Cesar Portillo de la Luz, Rosita Fornes,
Harold Gramatges, Graziella Pogolotti, Pablo Armando Fernandez, Angel Augier, Julio García Espinosa, Antón Arrufat, Alexis Leyva [Kcho],
Digna Guerra, Cesar Lopez, Fernando Pérez, Manuel Mendive, Juan Padrón, Roberto Valera, Guido Lopez Gavilán, María de los Angeles Santana, Frank Fernandez, Fina García Marruz, Roberto Fabelo, Fernando Martinez Heredia, Pedro Pablo Oliva, Vicente Revuelta, Antonio Vidal,
Carilda Oliver, Loipa Araujo, Aurora Bosch, Ramona de Saa, Abelardo Estorino, Ambrosio Fornet, Luis Carbonell, Electo Silva, Santiago Alfonso, Rogelio Martinez Fure, Eduardo Torres Cuevas, Leonardo Acosta, Ramiro Guerra, René de la Nuez, Daysi Granados, Eduardo Rivero,
Alberto Mendez, Eslinda Nuñez, Héctor Quintero, Alfredo Sosabravo, Verónica Lynn, Jose Antonio Rodriguez, Flora Fong, Salvador Wood,
María Elena Molinet, Zayda del Río, José Milián, María del Carmen Barcia, Jaime Sarusky, Martha Rojas, Francisco de Oraa,
Eugenio Hernandez Espinosa, Enrique Pineda Barnet, Juan Carlos Tabío, Alfredo Díez Nieto, Mario Balmaseda, Sergio Vitier, Nelson Dominguez,
Pepe Rafart, Jose Antonio Choy, Jorge Ibarra, María Teresa Linares, Eduardo Roca [Choco], Pachi Naranjo, Rolando Rodriguez,
José Villa Soberón, Senel Paz, Aida Bahr, Omar Valino, Omar F. Mauri, Hilda Oates, Alberto Lescay, Enrique Molina, Pancho Amat, Raúl Pomares, María Felicia Pérez, Patricio Wood, Carlos Díaz, Nelson Dorr, Miguel Iglesias, Roberto Chorens, Adolfo Alfonso, Isabel Monal, Domingo Aragu, Zenaida Armenteros, Ever Fonseca, Berta Martinez, Cristy Dominguez, Adigio Benitez, Humberto Arenal, Adelaida de Juan, Carlos Alberto Cremata, Iván Tenorio, Gina Rey, Rebeca Chavez, Jose Rodriguez Fuster, Lorna Burdsal, Juan Carlos Cremata, Osneldo García, Zoila Lapique,
Eduardo Arrocha, Yolanda Wood, René Fernandez Santana, Lesbia Vent Dumois, Fatima Patterson, Rosalia Arnaez, Carlos Padrón, Sara Gonzalez, Eduardo Heras Leon, Alex Pausides, Agustín Bejarano, Angel Alderete, Raúl Santos Serpa, Marilyn Bobes, Carlos Martí, Sigfredo Ariel,
Alberto Guerra, Corina Mestre, Xiomara Blanco, Rey Montesinos, Gerardo Alfonso, Alden Knight, Rafael Lay, Jesús Ortega, Edesio Alejandro, Teresita Junco, Teresa Melo, Arturo Arango, Magda González Grau, Cary Díez, Alberto Luberta, Caridad Martinez, Lourdes Gonzalez,
Iraida Malberti, Gerardo Fulleda, Felix Contreras, Esteban Llorach, Ana María Muñoz Bachs, Radames Giro, Juan Valdés, Jorge Nuñez,
Rodulfo Vaillant, Juan Gonzalez Fiffe, Sergio Morales, Jorge Hidalgo, Carlos Tamayo, Ada Mirtha Cepeda Venegas, Sixto Bonachea, Antonio Pérez, Orlando García Martinez, Jose Alberto García Alfonso, Enrique Gonzalez, Jose [Pepe] Vera, Alberto Faya.
Para adherirse: entra en www.concubahoy.cult.cu o escribe a concubahoy@uneac.co.cu y concubahoy@cubarte.cult.cu
[publicado por Capítulo Cubano En Denfensa de la Humanidad : www.defensahumanidad.cu ] |
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las tres crisis
No había ocurrido jamás. Por vez primera en la historia económica moderna, tres crisis de gran amplitud a escala mundial: financiera, energética, alimentaría, están coincidiendo, confluyendo y combinándose.
Cada una de ellas interactúa sobre las demás. Agravando así, de modo exponencial, el deterioro de la economía real. Por mucho que las autoridades se esfuercen en minimizar la gravedad del momento, lo cierto es que nos hallamos ante un seísmo económico de inédita magnitud. Cuyos efectos sociales apenas empiezan a hacerse sentir y que detonarán con toda brutalidad en los meses venideros. Lo peor nunca es seguro y la numerología no es una ciencia exacta, pero el año 2009 bien podría parecerse a aquel nefasto 1929, si añadimos la desaceleración de la economía de Estados Unidos y los efecto desvastadotes del cambio climático.
Como era de temer, la crisis financiera sigue agudizándose. A los descalabros de prestigiosos bancos estadounidenses, como Bear Stearns, Merrill Lynch y el gigante Citigroup, se ha sumado el desastre reciente de Lehman Brothers, cuarta banca de negocios que ha anunciado, el pasado 9 de junio, una pérdida de 1.700 millones de euros. Por ser su primer déficit desde su salida en Bolsa en 1994, esto ha causado el efecto de un terremoto en una América financiera ya violentamente traumatizada.
Cada día se difunden noticias sobre nuevos quebrantos en los bancos. Hasta ahora, las entidades más afectadas han reconocido pérdidas de casi 250.000 millones de euros. Y el Fondo Monetario Internacional estima que, para salir del desastre, el sistema necesitará unos 610.000 millones de euros [o sea, el equivalente de ¡dos veces el presupuesto de Francia!].
La crisis comenzó en Estados Unidos, en agosto de 2007, con la morosidad de las hipotecas de mala calidad [subprime] y se ha extendido por todo el mundo. Su capacidad de transformarse y de extenderse mediante la proliferación de complejos mecanismos financieros hace que esta crisis se asemeje a una epidemia fulminante imposible de atajar.
Las entidades bancarias ya no se prestan dinero. Todas desconfían de la salud financiera de sus rivales. A pesar de las inyecciones masivas de liquidez efectuadas por los grandes bancos centrales, nunca se había visto una sequía tan severa de dinero en los mercados. Y lo que más temen algunos ahora es una crisis sistémica, o sea que el conjunto del sistema económico mundial se colapse.
De la esfera financiera la crisis se ha trasladado al conjunto de la actividad económica. De golpe, las economías de los países desarrollados se han enfriado. Europa [y en particular España] se halla en franca desaceleración, y Estados Unidos se encuentra al borde de la recesión.
Donde más se está notando la dureza de este ajuste es en el sector inmobiliario. Durante el primer trimestre de 2008, el número de ventas de viviendas en España cayó el ¡29%! Cerca de dos millones de pisos y de casas no encuentran comprador. El precio del suelo sigue desmoronándose. Y el alza de los intereses hipotecarios y los temores de recesión hunden el sector en una espiral infernal. Con feroces efectos en todos los frentes de la enorme industria de la construcción. Todas las empresas de estas ramas se ubican ahora en el ojo del huracán. Y asisten impotentes a la destrucción de decenas de miles de empleos.
De la crisis financiera hemos pasado a la crisis social. Y vuelven a surgir políticas autoritarias. El Parlamento Europeo ha aprobado, el pasado 18 de junio, la infame "directiva retorno". Y las autoridades españolas ya han proclamado su voluntad de favorecer la salida de España de un millón de trabajadores extranjeros...
En medio de esta situación de espanto se produce el tercer choque petrolero. Con un precio del barril en torno a los 140 dólares. Un aumento irracional [hace diez años, en 1998, el barril costaba menos de 10 dólares...] debido no sólo a una demanda disparatada sino, sobre todo, a la acción de muchos especuladores que apuestan por el alza continua de un carburante en vías de extinción. Los inversores huyen de la burbuja inmobiliaria y desplazan masas colosales de dinero porque apuestan ahora por un petróleo a 200 dólares el barril. Se está así produciendo una financiarización del petróleo.
Con las consecuencias que vemos: formidable subida de los precios en las gasolineras, y estallidos de ira por parte de pescadores, camioneros, agricultores, taxistas y todos los profesionales más afectados. En muchos países, mediante manifestaciones y enfrentamientos, estas profesiones reclaman a sus Gobiernos ayudas, subvenciones o reducciones de la fiscalidad.
Por si todo este contexto no fuese lo bastante sombrío, la crisis alimentaría se ha agravado repentinamente y ha venido a recordarnos que el espectro del hambre sigue amenazando a casi mil millones de personas. En unos cuarenta países, la carestía actual de los alimentos ha provocado levantamientos y revueltas populares. La Cumbre de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación [FAO] del pasado 5 de junio en Roma sobre la seguridad alimentaría fue incapaz de alcanzar un acuerdo para relanzar la producción alimenticia mundial. También aquí, los especuladores en fuga del desastre financiero tienen una parte de responsabilidad porque apuestan por un precio elevado de las futuras cosechas.
Éste es el saldo deplorable que deja un cuarto de siglo de neoliberalismo: tres venenosas crisis entrelazadas.
[ignacio ramonet, publicado por Capítulo Cubano En Denfensa de la Humanidad : www.defensahumanidad.cu ] |
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Irlanda
Imaginemos que, recién anunciado el veredicto de absolución de un jurado popular, un presidente de tribunal da la palabra al fiscal para completar su acusación. Y que esta vez, consiga la cabeza del acusado. ¿Por qué no? ya que el 12 de junio pasado, poco después del rechazo por una gran mayoría de los Irlandeses del tratado de Lisboa [el cual sólo puede entrar en vigor si es adoptado por la totalidad de los veintisiete Estados miembros de la UE], la mayoría de los líderes europeos hicieron saber que el proceso de ratificación continuaba... De que sus elites atenten contra la soberanía del pueblo, ‘Europa’ tiene costumbre. Esto se ha convertido en su marca de fábrica, incluso cuando se presenta como el reino de la democracia sobre la tierra.
Debido a que rechazaron un tratado “simplificado” lo bastante ininteligible para que el primer ministro Brian Cowen haya tenido que admitir no haberlo leído entero, los Irlandeses habrían, según un diputado europeo, resucitado la memoria de una “democracia popular”. “No es una coincidencia, confirmó uno de sus colegas, si el referéndum es el procedimiento más preciado por los dictadores”. Y el presidente del Parlamento europeo, Hans-Gert Poettering, concluyó: “El ‘no’ irlandés no puede ser la última palabra”. Un segundo referéndum intervendrá pues sobre el tratado de Lisboa, y después quizás un tercero: en Dublín, se votará hasta que “sí” puesto que son los Estados cuyos votantes no fueron consultados ni una sola vez quienes lo exigen...
¡Los Irlandeses son culpables! Ingratos, egoístas, populistas, les cuesta alzarse al nivel de generosidad y abnegación de su clase dirigente. Salvo cuando, confiándole el poder, le entregan mandato para llevar a cabo “valientes reformas”. Pero en este caso, no tienen que volver a votar. En este sentido, son muy europeos.
Un resorte se se ha roto. La marca Europa no ha cesado de extenderse y de venderse refiriéndose a la paz, la prosperidad, la justicia, la igualdad. Ha confeccionado hermosos carteles con un cielo muy azul y niños que bailan dándose la mano; dispone de un enjambre de periodistas y artistas de incansable activismo; coloquios, reuniones, subvenciones producen más Europa tan seguramente como los molinos manejan el viento. Pero sus colores, nadie los agita. Su identidad parece a tal punto evanescente que, cuando imagina una moneda común, el único rostro impreso en sus billetes es el de la vida cara.
Europa habla de paz, pero se involucra en las guerras del ejército americano. Habla de progreso, pero organiza la desregulación del trabajo. Habla de cultura, pero redacta una directiva Televisión sin fronteras, la cual multiplicará la frecuencia de los anuncios publicitarios. Habla de ecología, de seguridad alimentaria, mientras levanta un embargo de once años sobre las importaciones de pollos americanos previamente sumergido en un baño de cloro. Por último, habla de libertad. Y ratifica una “directiva de la vergüenza” que prevé que los extranjeros en situación irregular puedan ser detenidos durante dieciocho meses antes de ser expulsados.
Cumplir con la promesa europea imponía armonizar por arriba: libertades, derecho social, fiscalidad progresiva, independencia. En nombre de la unificación, se ha hecho lo contrario y cepillado las ganancias de los Estados los más avanzados. Y es la detención prolongada, el trabajo nocturno extendido a las mujeres, el libre comercio, el atlantismo. Semejante tropismo al final, ha visto nacer una Europa social; que es la que dice “no”. Observando que en Irlanda las mujeres, los jóvenes de 18 a 29 años, los obreros, los empleados han rechazado masivamente el texto que se les proponía, el semanario The Economist ironiza: "Un colegio electoral cercano a los del siglo XIX, es decir, reducido a los propietarios de más edad y de sexo masculino, habría producido un “sí” masivo al tratado de Lisboa”.
¿Cuál Europa se espera construir sobre un regreso al sufragio restringido?
[serge halimi, director de Le Monde Diplomatique] |
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consensos y silencios cómplices para futuros crímenes
Estados Unidos prepara el asalto a Cuba
En Estados Unidos la decisión está tomada: irá por Cuba, incluso –si fuera posible- con el consentimiento, el apoyo material y los discursos “democráticos”, de todos aquellos que, de una manera u otra, tienen las manos manchadas con sangre de distintas invasiones y la conciencia sucia de tantos silencios cómplices o miedosos. Aún cuando no deje de ser cierto que en los períodos preelectorales, republicanos y demócratas saben recalentar la propaladora de promesas para al oído anticastrista de la Florida, el “Plan de Bush para Cuba” –o “Plan para ayudar a una Cuba Libre”- es mucho más que el acostumbrado fuego graneado de la politiquería norteamericana.
El Plan en cuestión, vociferado a los cuatro vientos por el dúo Bush-Condoleezza, es atendido en su divulgación por la prensa internacional como si fuera una simple noticia, tal vez por aquello de la naturalización de la mediocridad periodística, o de la coincidencia política-ideológica con el Terrorismo de Estado Global, capitaneado por EE.UU. No hay denuncias en defensa de los derechos humanos de más de once millones de cubanos amenazados y agredidos sistemáticamente por el imperialismo norteamericano. Ni hay valoración periodística y política alguna acerca de la arrogancia imperialista, lanzada, con total desparpajo, a “dibujar” una Cuba a imagen y semejanza de otros súbditos de EE.UU. Y más: es patético el comportamiento melifluo, cobarde y huidizo, de gobiernos y jefes de Estado, callados ante la impunidad con que se establecen y recrean las mil y una variantes de la “guerra preventiva”. En Latinoamérica y el Caribe, salvo los presidentes Hugo Chávez y Evo Morales –y en términos más recortados el canciller de Brasil, Celso Amorin, nadie en las alturas del poder político abre la boca para enfrentarse decididamente, en Defensa de la Humanidad, a la concepción mafiosa y terrorista de Estados Unidos.
¿Esperarán –incautos y camaleónicos- que se cumpla inexorable la remanida advertencia de Bertolt Bretcht? ¿Soñarán –ilusos- que los autores ideológicos y materiales de la actual depredación a escala planetaria, les perdonarán la vida? ¿Creerán sinceramente en la humanización del capitalismo- imperialismo, y por ende en la desaceleración mágica de las políticas de exterminio con que EE.UU. se abre paso hacia la conquista –cruenta, claro- del petróleo, el gas, el agua, tierras, alimentos y esclavos de nueva generación?
La administración Bush, y no sólo ella, trata, ni más ni menos, de hacer retroceder la máquina del tiempo para “un esfuerzo de reconstrucción” que “será largo y costoso… y la carga no debe necesariamente recaer en su totalidad sobre los Estados Unidos”, dice Estados Unidos al exponer sobre lo que deberá hacerse con Cuba. El llamamiento, entonces, está formulado –más bien progresivamente blanqueado de manera pública- a los organismos financieros y económicos internacionales y, también, a las instituciones políticas. El intento conlleva, pues, el armado de un consenso amplio, a partir de una tarea envolvente ya iniciada hace tiempo en Europa por Caleb Mc Carry, en su carácter de Coordinador de la Transición en Cuba. Al cabo, siempre la misma pretensión histórica: poner a Cuba de rodillas, matar su Revolución y eliminar, así, la usina que alimenta, sin desmayos, la idea de que otro mundo mejor es posible.
El Plan, que consta de seis capítulos y dentro de éstos de unas sesenta medidas concretas, para modificar de cuajo la realidad cubana, pone a EE.UU. en el centro de la escena, manejando resortes estratégicos de índole anexionista para el retorno al capitalismo, mientras cada aliado a la política injerencista tendrá que aportar recursos económicos-financieros y horas hombre de trabajo contrarrevolucionario.
En su discurso a la Asamblea Nacional del Poder Popular, el 1° de julio de 2004, el presidente de esa Asamblea, Ricardo Alarcón de Quesada decía, entre otras cosas, que el gobierno a instalar en Cuba “no sería un régimen títere, sería facultad del gobierno de Estados Unidos dirigir ese proceso”, agregando –en otro párrafo- “…la prioridad inmediata que tendría Estados Unidos, cuando se diese esa añorada por ellos transición, cuando empezase, sería crear cuerpos represivos entrenados, asesorados, equipados y dirigidos por el gobierno de Estados Unidos; cuerpos represivos cuyas maneras nuestro pueblo no ha olvidado…”.
Cuerpos represivos, podría agregarse, como los que actúan en Iraq, Afganistán, Palestina, Líbano, en las cárceles de Guantánamo, en las cárceles “secretas” de la CIA en Europa. Como los que actuaron contra parte de la población de Nueva Orleans, durante el paso del huracán Katrina y a posteriori. Cuerpos represivos como el que en marzo pasado, en Iraq, violó a una joven de catorce años y mató a su familia, en decisión adoptada “mientras estábamos jugando a los naipes y bebiendo un whisky”, según palabras del sargento Paul Cortez, actor destacado en el hecho, a decir de Benjamín Bierce, un agente especial encargado de entrevistar al mencionado Cortez y otros.
El Plan para Cuba contempla, tal como lo señalara Ricardo Alarcón: “…un programa de adopciones para que pasaran esos niños [los cubanos] a ser los hijos de algunas familias norteamericanas, porque están suponiendo [los autores del Plan] que para intentar aplicar este plan habría que recurrir a la guerra y que en esa guerra por supuesto caeríamos muchos y habría un aumento del número de huérfanos, de niños que carecerían de padres. Este proyecto recuerda aquel diabólico plan que, en su tiempo, implantaron dictadores suramericanos, especialmente en Argentina, que hizo que algunos niños, cuyos padres habían sido víctimas de la tortura, del asesinato, terminaran siendo cobijados por los mismos torturadores y por los mismos asesinos de sus padres…”.
Hace catorce años el periodista y agente yanqui Andrés Oppenheimer, anunció en un libro de cuatrocientas setenta y siete páginas: “La Hora Final de Castro”. Allí sostenía que la caída de la Revolución Cubana era “inminente”. Cosa que, además de alimentar las expectativas de triunfo de la crema terrorista de Miami, arrancó palabras de elogios a personajes que, dedicados a las letras, de tanto en tanto vomitan su hiel contrarrevolucionaria. Por casos: el peruano Mario Vargas Llosa y el chileno Jorge Edwards. Concidentemente ambos, tras festejar al autor del novelón, se refirieron exultantes a la “agonía”. Por lo cual no sólo el libro, anunciando “la hora final…”, fue un fiasco, sino que también lo fueron la algazara de los “aplaudidores” y de todos aquellos que procuraron extender por el mundo el eco de la sentencia. Parecido a lo que ocurre hoy con las especulaciones sobre la salud de Fidel Castro y de la Revolución.
En estos días, precisamente, el mismísimo George W. Bush -a estas alturas convertido en un verdadero criminal de guerra y denunciado como tal por muy pocos-, juró y perjuró que EE.UU. no invadirá Cuba, aun cuando, junto con Venezuela, la patria de Martí fue incluída en el “Eje del Mal”. ¿Cómo se cumplirá el sueño norteamericano de matar a la Revolución Cubana sin invadir la isla, sin matar a todos los cubanos? ¿A través del hambre y la desesperación, como lo proponía, hace tiempo, el Departamento de Estado?
A cuento de la historia de lucha de Cuba por su soberanía e independencia y a tenor de las palabras pronunciadas por Fidel Castro, en el Tercer Período de Sesiones de la VI Legislatura, Asamblea Nacional del Poder Popular, 1° de julio de 2004, no existe la más remota posibilidad de que EE.UU. imponga –desde afuera o desde adentro de la isla- el desplome de la Revolución. “El país más fuerte con el que ellos pueden chocar hoy es este, no le quepa la menor duda a nadie; el país más preparado es este”, advirtió Fidel Castro.
Declarados, a voz en cuello por la administración Bush, hay unos ochenta millones de dólares para el montaje del Plan “democratizador” de Cuba, sin contar los otros cientos de millones dispuestos para el pago de mercenarios, armamentos, publicidad, operativos de prensa armados en diversas capitales del mundo, actos terroristas e infiltración de agentes, vía “turistas”, “periodistas”, “empresarios”. O sea, millones de dólares bajo cuerda para crear las bases mínimas “necesarias” para el llamado “régimen de transición”, cuestión agitada con ferviente ahínco discursivo luego de la intervención quirúrgica realizada a Fidel Castro, a raíz de su afección intestinal.
Un monumental operativo de [des] información-comunicación acerca de los apetitos de EE.UU. sobre Cuba, recorre el mundo. En síntesis: el asesino serial ajusta la mira y reclama consenso y silencio antes de avanzar hacia su próxima aventura.
[publicado por Capítulo Cubano En Denfensa de la Humanidad : www.defensahumanidad.cult.cu ] |
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la soberanía de Cuba debe ser respetada : llamamiento internacional
A raíz de la comunicación de Fidel Castro sobre su estado de salud y la delegación provisional de sus cargos, altos funcionarios estadounidenses han formulado declaraciones cada vez más explícitas acerca del futuro inmediato de Cuba. El Secretario de Comercio Carlos Gutiérrez opinó que “llegó el momento de una verdadera transición hacia una verdadera democracia” y el vocero de la Casa Blanca Tony Snow dijo que su gobierno está “listo y ansioso para otorgar asistencia humanitaria, económica y de otra naturaleza al pueblo de Cuba", lo que acaba de ser reiterado por el Presidente Bush.
Ya la “Comisión para una Cuba libre”, presidida por la Secretaria de Estado Condoleezza Rice, había destacado en un informe a mediados de junio “la urgencia de trabajar hoy para garantizar que la estrategia de sucesión del régimen de Castro no tenga éxito” y el Presidente Bush señaló que este documento “demuestra que estamos trabajando activamente por un cambio en Cuba, no simplemente esperando a que ocurra”. El Departamento de Estado ha subrayado que el plan incluye medidas que permanecerán secretas “por razones de seguridad nacional” y para asegurar su “efectiva realización”.
No es difícil imaginar el carácter de tales medidas y de la “asistencia” anunciada si se tiene en cuenta la militarización de la política exterior de la actual administración estadounidense y su actuación en Irak.
Ante esta amenaza creciente contra la integridad de una nación, la paz y la seguridad en América Latina y el mundo, los abajo firmantes exigimos que el gobierno de los Estados Unidos respete la soberanía de Cuba. Debemos impedir a toda costa una nueva agresión.
Para adherirse : www.porcuba.org
[más información en la "red de redes" En Defensa de la Humanidad : www.defensahumanidad.cult.cu ]
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fidel castro : biografía a dos voces. un libro de ignacio ramonet
la confianza en el ser humano
Si yo quisiera permanecer en casa, viendo pasar por la televisión cadáveres de miles de personas que no son mis enemigos. Si quisiera esperar hasta que un día el agua de los barrios marginales de Madrid salga marrón del grifo, y contaminada, y haya que poner verjas como las de Melilla en las calles del centro. Si no me importaran nada el futuro, ni el presente, ni la justicia, ni el frío ni morirse, entonces sé bien qué haría con este libro: Miraría el índice, hojearía un par de capítulos, buscaría dos o tres frases normales y corrientes que, a ser posible, no me gustaran y volvería a cerrarlo, y no tardaría ni dos segundos en convencerme a mí misma de que ya lo había leído.
Si yo creyera que Fidel Castro es un loco, un maniático, un hipnotizador de multitudes y la revolución cubana un espejismo que en realidad no existe, cuatro generaciones y los famosos logros y las personas que han estudiado allí y todo lo que se ha hecho pero también todo lo que ese país no ha hecho, lo que no ha traicionado, las causas que no ha vendido, los principios que no ha pisoteado, si yo creyera que todo eso es en realidad fruto de los delirios de un solo hombre, de un ogro, por mejor decir, entonces también sé lo que haría con este libro. Sacaría tres frases de contexto, buscaría un error, elegiría una anécdota que me hubiera chocado y resumiría las seiscientas páginas del libro en esas tres frases, ese error, esa anécdota chocante, y tampoco me costaría nada convencerme a mí misma de que ya lo había leído.
A veces preferí quedarme en casa, viendo pasar cadáveres, a veces quise pensar que todo este asunto de la revolución y la dignidad humana era un gran equívoco y que nada puede hacerse. Pero las personas somos animales políticos, llevamos el futuro en las yemas de los dedos y si podemos traicionar nuestros principios es porque alguna vez hemos tenido principios, y si nos encontramos un libro como Fidel Castro, biografía a dos voces nos cabe la oportunidad de leerlo entero, capítulo a capítulo, porque en bien pocas ocasiones la inteligencia de la especie humana aparece condensada en un libro dibujando la senda por donde esa especie podría transitar.
Al hilo de las preguntas de Ignacio Ramonet, se desgrana en el libro el proceso de formación de un revolucionario y el aprendizaje que se deriva de cada uno de los planes que Fidel Castro, nunca solo, emprende en busca de un país en donde llegue a “parecer inconcebible”, cito, “un abuso, una injusticia, una simple humillación”. Pregunta a pregunta, capítulo a capítulo, la historia de la revolución cubana se entrelaza con asuntos tan cruciales como la función del marxismo, el valor de la estrategia, el azaroso pero ineludible papel de los factores subjetivos, el mantenimiento de una conducta a lo largo de todo el tiempo, el control y el autocontrol, las sorpresas, las cosas que se van descubriendo en el camino y que vuelven, cito, “el problema de la construcción de una sociedad nueva mucho más difícil de lo que pueda parecer”.
Una de las formas de ver que la revolución cubana existe de verdad, que no es un espejismo ni un capricho, consiste en comprobar hasta qué punto la historia de los últimos cincuenta años pasa por ella, y hay décadas enteras en las que nuestra reconstrucción del siglo veinte puede olvidar la existencia de Paraguay, de Perú, de Sudáfrica, de Nicaragua, aun de Chile, pero cuando la historia obliga a detenerse en Chile entonces tiene también que pasar por Cuba, o cuando obliga a detenerse en Sudáfrica o en la Unión Soviética o en Nicaragua, o en Venezuela, entonces también es preciso detenerse en Cuba. Esa historia compartida se entrevera en el libro junto al pulso diario de la isla con el imperio de los Estados Unidos. No pretendo, sin embargo, carecería de sentido, condensar ahora cada una de las cuestiones que se tratan en la obra, y voy a limitarme a abordar tres.
Empezaré de fuera a dentro, de lo que rodea al libro a su interior. Hoy, en 2006, rodea la aparición de este libro, entre otros hechos, el resurgir de la izquierda en América Latina. Y es la existencia de Cuba, la permanencia de su revolución la que permite, de algún modo, ese resurgir. Durante décadas ha habido en América Latina escarmientos, castigos brutales para aquellos pueblos que quisieron ser realmente de izquierdas. El escarmiento persigue que alguien no vuelva a cometer la falta por la que se le castiga, la falta de aspirar a la justicia, a la soberanía, a la igualdad. Si los pueblos han vuelto a cometerla es también porque Cuba les ha permitido vencer el miedo, porque se ha alzado frente al castigo y lleva más de cuarenta años alzada, de pie. De manera que este libro aparece cuando el ejemplo de Cuba y su apoyo simbólico y diario, minucioso, a los proyectos de izquierda en América Latina, empieza a germinar.
En los días más oscuros, como en los días más claros, la historia que se cuenta en este libro va a permanecer. Pero siendo tantas y tan cotidianas las mentiras que sobre Cuba divulgan en España las empresas privadas de difusión, es bueno e importante que, cuando menos, algunos hechos inocultables acompañen su lectura. Es bueno que el libro se lea no con el sonido de fondo de la campaña mediática desatada contra Cuba en el año 2003, sino con la pregunta de fondo que amanece ahora, la pregunta sobre por qué los hombres y las mujeres no se rinden, no sucumben y vuelven después de diez, veinte, treinta años a luchar otra vez para que la educación, la sanidad, la cultura, sean comunes y no se otorguen en distintas dosis a quienes disfrutan de más o menos privilegios.
La segunda cuestión tiene que ver con el, digamos, formato del libro. No con la parte editorial del formato que es clara al presentarse bajo el rótulo Biografía a dos voces, sino con el formato imaginario que se superpone o va a superponerse en la lectura de quienes, en vez de asistir a una larga conversación con Fidel Castro, quisieran asistir a un interrogatorio, dicha esta palabra con todas las connotaciones que remiten a un juicio y al momento en que la presunción de inocencia ha derivado hacia la presunción de culpabilidad. No es este libro un interrogatorio. Hay en él preguntas incisivas o incómodas pero no es un interrogatorio y debo decir que, al menos yo, ya estoy un tanto cansada de que se interrogue, presumiendo culpabilidades, a la revolución cubana. A veces me ocurre como a aquel antropólogo mexicano, quien vino a España y trataba de explicar el asombro que le producía tener que defender esa revolución. Desde numerosos lugares de México y de América Latina, decía –y también, por cierto, de España, digo-, Cuba no es algo que haya que defender o cuestionar: Cuba es sencillamente un horizonte, un país sin desempleo, sin mendicidad, sin mafias, con un número de profesionales, hombres y mujeres, altísimo, un país sin explotación infantil, sin desaparecidos, con un nivel de cultura y educación que en muchos casos supera la media europea. A aquel antropólogo mexicano le pedían que defendiera Cuba y era como si le pidieran que defendiese la salud frente a la enfermedad, voces soliviantadas le desafiaban exigiéndole que se atreviera, que fuera capaz, que osara defender y argumentar ante ellas en voz alta que la salud era mejor que la enfermedad. Muchos y muchas compartimos el desconcierto del antropólogo por el hecho de que siga habiendo interrogatorios en donde se pide a los presuntos culpables que justifiquen por qué la salud es mejor que la enfermedad.
Otros son, en fin, los interrogatorios que quisiéramos hacer y, por lo que respecta a la revolución cubana, saludo la existencia de un libro en donde Fidel Castro explique, cuente, diga de vez en cuando simplemente cómo fueron las cosas en vez de tener que estar en todos los momentos desmintiendo infundios. Esto no significa que se eludan preguntas incómodas, que Ramonet eluda abordar si Fidel Castro es o no un dictador, o las circunstancias en qué ha sido aplicada en Cuba la pena de muerte, o si el consumo de bienes en la isla es tan irresponsable como en una ciudad europea, o es prudente, o es escaso. Lo que significa es que, aun con estas y otras preguntas incluidas, el libro sobre todo es una conversación, y agradezco desde aquí a Ignacio Ramonet que en este tiempo de experiencias virtuales anodinas vaya a permitir a muchas personas pasar varias horas virtuales con un personaje histórico fundamental.
La cuestión del personaje es la última que abordaré. Habiéndose elegido a una escritora para presentar este libro habrá quien haya pensado que mi tarea acaso consistiría en dar pábulo a la novela, o las novelas, que contiene el libro. Y hay en efecto muchas novelas dentro de él pero lo que hace imprescindible al protagonista del libro no es, a mi parecer, lo novelesco, sus cualidades extraordinarias, las cosas que le singularizan. Pues cualquier adjetivo que se aplicara a estas cualidades “no tendría importancia”, cito, “si uno no cree que hombres como él existen por millones y millones y millones en las masas. Los hombres que se destacan de manera singular no podrían hacer nada si muchos millones, iguales que él, no tuvieran el embrión o no tuvieran la capacidad de adquirir esas cualidades”. Estas palabras que Fidel Castro dice en relación a la lección que deja Che Guevara le son también aplicables, pero son además, a mi entender, la espina dorsal del libro, el núcleo de una teoría y una práctica que irá aflorando en diferentes momentos.
Los factores subjetivos median en los acontecimientos y pueden cambiar la historia, pueden acelerar el progreso o atorarlo. El factor subjetivo Fidel Castro sin duda medió en el hecho de que pudiera llegar a producirse y durar y no ser decapitada la revolución cubana. Pero al mismo tiempo el alimento de ese factor subjetivo, la vida que lo impulsa y que permanecerá es, precisamente, la creencia en el ser humano, en su capacidad de, cito de nuevo, “concebir las más nobles ideas, albergar los más generosos sentimientos y, superando los poderosos instintos que la naturaleza le impuso, dar la vida por lo que siente y lo que piensa”.
Llama la atención a lo largo de este libro que el sentido del humor de Fidel Castro se ha replegado, como si voluntariamente Castro hubiera querido retirarlo a un quinto, sexto o séptimo plano. Como si hubiera querido retirar los rasgos más personales dejando en cambio sólo lo común, lo que se puede explicar, la experiencia transmisible, no el yo privado sino el nosotros y nosotras. Hay en el libro nociones de estrategia, análisis del estado actual del capitalismo que ya no es, se nos dice, ni siquiera capitalismo, hay indicaciones y sugerencias y diagnósticos. Dijo Bertolt Brecht de Lenin: “El hecho de haber acertado muchas veces daba, sin duda, peso a sus consejos; a pesar de todo, seguía acompañándolos de razones”. Creo que también habría aplicado esas palabras a Fidel Castro. En el libro están los consejos y las explicaciones. Están cinco páginas estremecedoras que responden a la pregunta sobre qué argumentos opondría Castro a quienes acusan a la revolución. Estremecedoras porque, junto con los argumentos, Fidel Castro opone los actos, los hechos, pues a estas alturas de la historia y por encima de todos los libros la revolución cubana ha escrito con los actos, que no se borran nunca. Y opone Castro, por cierto, también las cifras. Las cifras, ya se sabe, son frías y no recogen la realidad entera de las cosas. Pero, no es malo recordarlo, la vida de los 28 niños por cada mil que en Guatemala podrían no haber muerto si ese país hubiera tenido la misma mortalidad infantil que Cuba, esa vida tal vez no hubiera sido fría ni incompleta, sino completamente cálida.
No obstante, cuando el libro se cierra, aún por encima de todas estas cosas, va escribiéndose en el cuerpo una certeza, cito: “Yo parto de una confianza grande en que este ser humano, con todos sus defectos y limitaciones, tiene capacidades suficientes para preservarse y tiene inteligencia suficiente para mejorarse. Yo, si no creyera eso, no lucharía”, fin de la cita. Por esa certeza vale la pena luchar. Y porque da vida, sentido y existencia histórica a esa certeza vale la pena no saltarse páginas de este libro. Para terminar acudo de nuevo a Bertolt Brecht: “Cuando no hay respuesta”, dijo, “cesan las preguntas”. Nos cabe hoy agradecer a Ramonet que haya formulado las preguntas, y nos cabe también pedir a la revolución cubana y a Fidel Castro que sigan dando respuestas para que la humanidad no cese en su pregunta de cómo mejorar.
Muchas gracias por su atención.
[presentación del libro por Belén Gopegui, en la Casa de América de Madrid: texto publicado en Rebelión.org ] |
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piden que EE.UU abandone Guantánamo
Manifiesto firmado por Noam Chomsky, Rigoberta Menchú, Adolfo Pérez Esquivel, Nadine Gordimer y Salim Lamrani. El proposito es difundirlo, no se piden adhesiones.
¡LOS ESTADOS UNIDOS DEBEN RETIRARSE DE GUANTANAMO AHORA!
Durante más de un siglo los Estados Unidos han intervenido, hecho la guerra e impuesto tratados imperialistas contra los derechos del pueblo cubano a la soberanía.
En 1897, cuando Cuba alcanzaba la victoria en la Segunda Guerra de Independencia contra España, Theodore Roosevelt alentó al presidente de los Estados Unidos McKinley a intervenir.
En 1898, los Estados Unidos declararon la guerra a España para impedir que Cuba alcanzara su independencia.
En 1901, entre otras medidas forzozas para codificar el control de Cuba, incluso que: “los Estados Unidos puedan intervenir militarmente en cualquier momento”, se encontraba el igualmente ultrajante decreto que estipulaba que Cuba tiene que vender o arrendar a una potencia extranjera, los Estados Unidos, “las tierras necesarias a carboneras o bases navales en ciertos puntos específicos”. Ultrajante porque siempre terminó o quiso terminar con una invasión o anexión del territorio del país a una potencia extranjera.
Guantánamo era un “punto específico”, donde se construyó una base naval estadounidense con las consecuencias que todos conocemos. La pobreza de un antiguo país colonizado fue explotada de manera vergonzosa por los Estados Unidos democráticos a cambio del arrendo anual de 2 000 dólares en oro, sobre el principio basado en que una potencia rica tiene el privilegio moral de comprar cualquier cosa, incluso parte de otro país. Desde 1959, Cuba se ha negado a cobrar el arriendo.
El uso que se le ha dado a un territorio soberano producto de este robo probado es, en fin de cuentas, un motivo de vergüenza y de desgracia para los Estados Unidos y también para el mundo contemporáneo quien, intimidado por el poder estadounidense, se hace él de la vista gorda con respecto a la prisión implantada de manera flagrante en un país ajeno. Las horrendas condiciones de aislamiento, privación y tortura existentes en esta cárcel medieval y condenadas por Amnistía Internacional y un número creciente de organizaciones de derechos humanos, siguen vigentes a causa de Estados Unidos, una potencia extranjera que no tiene derecho a estar allí.
Constantemente se profanan los derechos humanos en nuestro mundo. Lo que implica a menudo conflictos de gran complejidad religiosa, de facciones; es inmensamente difícil encontrar soluciones justas a éstos.
Guantánamo es la excepción clara. La solución justa es sencilla.
Todos los Estados, comunidades y ante todo cada persona en este mundo con responsabilidad a nivel mundial comprometida con la verdad de que la verdadera humanidad entre naciones y pueblos sólo puede existir en la justicia, debe pedir, en su nombre, que los Estados Unidos abandonen Guantánamo incondicionalmente.
¡Ahora! |
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una red de ongs : www.omct.org
OMCT/WOAT : Organización Mundial Contra la Tortura / World Organisation Against Torture
La OMCT es la mayor coalición de organizaciones no gubernamentales que luchan contra la detención arbitraria, la tortura, las ejecuciones sumarias y arbitrarias, las desapariciones forzadas y otras formas de violencia.
La estructura y las actividades de la Organización Mundial Contra la Tortura (OMCT) en favor de las víctimas de violaciones graves de los derechos humanos reposan sobre sus relaciones de trabajo mantenidas permanentemente con una red de organizaciones independientes. Desde su creación, la OMCT constituye un verdadero tejido (red) internacional entre organizaciones expertas en el campo de los derechos humanos. Gracias a la rápida transmisión de las informaciones provenientes directamente del terreno, la OMCT está en capacidad de actuar eficazmente y de manera complementaria con las acciones de sus asociados. Es así como ella transmite de manera cotidiana datos e informaciones a un amplio círculo de destinatarios, tanto individuales como institucionales, seleccionando aquellos que son los mejores para actuar de forma eficaz en función de las características de los casos.
En 1986 fue constituida la red de la OMCT, originalmente con 48 organizaciones. Su constante crecimiento, que se produce en dirección de un país o de una sociedad civil emergente, reclama una integración dentro del concierto de las ONG activas en el campo de los derechos humanos. Los servicios de internet y del correo electrónico (E-mail) han reforzado las ventajas que presenta el trabajo en red: aceleración en la transmisión de las informaciones desde y hacia la red, provocando una mayor rapidez en la acción. Esta velocidad de reacción es crucial siempre que se trate de aportar una asistencia de urgencia a una víctima de la tortura. El Secretariado de la OMCT se esfuerza en lograr que los miembros de su red puedan aprovechar estos avances tecnológicos, particularmente por medio de la formación de los responsables locales, o de la puesta a disposición del material necesario.
La red de la OMCT fue concebida para permitir una acción rápida y eficaz en situaciones en las que cada hora cuenta. La integración de organizaciones eficientes constituye entonces una clave esencial del éxito. Hoy en día, ya sea que se trate de las Naciones Unidas, de la Organización Internacional del Trabajo, OIT, de la Comisión Africana de los derechos humanos y de los pueblos, o de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la OMCT, gracias a su red de organizaciones, es una de las principales fuentes de información, y probablemente la más rápida, dentro del marco de la sumisión de intervenciones sobre graves violaciones de los derechos humanos. |
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SOA Watch : School of Americas Watch : www.soaw.org
escuela de las Américas : escuela de Asesinos
La Escuela de las Américas, ahora llamado el Instituto de Cooperación para la Seguridad Hemisférica [SOA/ WHINSEC por sus siglas en inglés] fue establecida en Panamá en 1946, y luego trasladada a Fort Benning, Georgia en 1984. El presidente de Panamá, Jorge Illueca, describió a la SOA como "la base más grande para la desestabilización en América Latina," y uno de los principales diarios panameños la apodó "La Escuela de Asesinos." La historia apoya estas acusaciones.
Cientos de miles de latinoamericanos han sido torturados, violados, asesinados, desaparecidos, masacrados y obligados a refugiarse por soldados y oficiales entrenados en esa Escuela. Los egresados de la SOA persiguen a los educadores, organizadores de sindicatos, trabajadores religiosos, líderes estudiantiles, y a los pobres y campesinos que luchan por los derechos de los damnificados.
A lo largo de sus cincuenta y nueve años, la SOA ha entrenado a más de 61.000 soldados latinoamericanos en cursos como técnicas de combate, tácticas de comando, inteligencia militar, y técnicas de tortura. Estos graduados han dejado un largo rastro de sangre y sufrimiento en los países donde han regresado. Hoy día, la Escuela de las Américas entrena casi mil de soldados y policia cada año. |
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mercosur : en portugués mercosul
consensul
El Consenso de Washington, organismo conspiratorio del imperialismo, pretendió asegurar su espacio hegemónico en América Latina substituyendo dictaduras militares por gobiernos neoliberales. Presidentes latinoamericanos, hijos del matrimonio político entre Ronald Reagan y Margareth Thatcher, acolitados por los Chicago boys, trataron de desguazar el patrimonio nacional, a través de privatizaciones irresponsables y la desreglamentación de las leyes laborales, para convertir a sus respectivas naciones en la de ‘tócame Roque’ del capital transnacional.
Ejemplos de sometimiento a los intereses de la Casa Blanca y solemne desprecio a los derechos elementales de los pobres fueron los presidentes Collor, en Brasil; Menem, en Argentina; Fujimori, en Perú; Arias, en Costa Rica; Pérez, en Venezuela; e Salinas, en México.
El Consenso de Washington sirvió para fomentar privatizaciones y promover la más descarada corrupción. Y dejó como legado una asombrosa deuda externa, inflación acelerada, desempleo, desguace de la industria nacional y concentración progresiva de la propiedad de la tierra, además de pasar el capital de la esfera productiva a la especulativa.
Ahora surge, como reacción, un nuevo consenso en América del Sur, que denomino ConsenSul -el consenso de los países gobernados por partidos y presidentes comprometidos con la reducción de las desigualdades sociales. Éste es el tercer ciclo de un proceso iniciado en el Continente hace unos 40 años. El primero, las dictaduras militares; el segundo, los gobiernos neoliberales; ahora, a primavera democrática consubstanciada en la elección de gobernantes que representan el repudio, tanto del ciclo dictatorial como de aquel que aplaudía el Nafta, apoyaba la invasión de Iraq por parte de Bush padre y soñaba con el Alca propuesta por Clinton mientras cuidaba del féretro del Mercosul.
Las victorias de Chávez en Venezuela, Kirchner en Argentina, Lula en Brasil, Morales en Bolívia, Vázquez en Uruguay, Correa en Ecuador, Ortega en Nicaragua y ahora Lugo en Paraguay, sumadas a la rectificación cubana, diseñan una nueva geopolítica continental capaz de neutralizar la ingerencia de los EE.UU. en América Latina. Es verdad que algunos gobiernos no han sido, en la práctica, coherentes con sus promesas electorales. Unos, por no promover reformas substanciales, como es el caso de las estructuras agrarias -hasta ahora intocables- en Brasil y en Argentina. Otros, por amenazar con romper el ConsenSul para firmar, unilateralmente, acuerdos de libre comercio con los EE.UU.
Aunque persistan contradicciones e impasses, América Latina nunca conoció, en toda su historia republicana, período tan democrático como el actual. Estamos lejos, sin embargo, de la democracia participativa, la que conjuga el sufragio universal con la garantía de acceso, de toda la población, a los derechos económicos y sociales elementales. Todos votan, pero muchos padecen hambre; todos tienen derecho a la educación, pero muchos niños y jóvenes están fuera de la escuela; todos tienen derecho a la salud, pero pocos logra mantenerla por la vía privilegiada de los planes de medicina privada.
La novedad es que los países del ConsenSul están empeñados en el combate a la miseria y a la inflación; evitan criminalizar a los movimientos sociales; multiplican los mecanismos de consulta popular; rescatan el papel del Estado como inductor del desarrollo social y económico. En política externa, refuerzan los bloques hegemónicos -Mercosul y Alba; buscan corregir sus relaciones asimétricas (Bolivia con el abastecimiento de gas y Paraguay de agua); se abren al eje África del Sur, India y China; refuerzan los vínculos con los mundos africano y árabe, diluyendo el peso de la hegemonía anglosajona.
El desafío, ahora, es dar continuidad a este proceso. Si Obama se convirtiera en presidente de los EE.UU. eso podría ser una noticia prometedora, sobre todo en lo tocante al bloqueo de los EE.UU. a Cuba. Y es necesario evitar que, al interior de cada nación oreada por la primavera democrática, sus gobernantes cedan a la tentación del neocaudillismo, o sea que, confiando en su propio carisma, establezcan canales de contacto directo con los pobres (la mayoría de la población), prescindiendo de la mediación de partidos y movimientos sociales.
Aquí acecha el peligro. Sin partidos consistentes y representativos, dotados de un proyecto histórico y rigor ético, y sin apoyo popular, mediante la valorización del protagonismo de los movimientos sociales, el ConsenSul corre el riesgo de quedar en la historia como algo que podría haber sido y no fue. Así como la Comuna de Paris, en Francia, y el comunitarismo de Antonio el Consejero en Canudos, Brasil, ambas en el siglo XIX.
Hay que regar las flores de esta primavera y arrancar cuanto antes la hierba mala, para que produzca en abundancia frutos de justicia y libertad.
[frei betto, publicado por Capítulo Cubano En Denfensa de la Humanidad : www.defensahumanidad.cult.cu ] |
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havami: la ciudad imposible
El fantasma de la anexión de la Isla [de Cuba] a los Estados Unidos, que creíamos sepultado para siempre entre las ruinas de la República mediatizada, ha resurgido por estos días en Miami. A diferencia de otros momentos de nuestra historia, sus promotores se exhiben a la luz del día, sin pizca de recato o remordimiento, casi con orgullo, en pose de salvadores de la Patria, de poseedores de la astucia y del valor suficientes para defender como futuro lo que para la mayoría de los cubanos es pasado.
Mucho tiempo ha transcurrido desde que ser anexionista en Cuba era crimen de lesa cultura, incluso, de mal gusto. Hubo momentos en que la burguesía nacional, por pudor, escrúpulos de conciencia, por amor a la molicie de la vida tropical, por desconfianza comercial, por respeto a la memoria de los ancestros, por complejos de inferioridad, por intereses egoístas o por demagogia y politiquería, se adornaba con las pompas de las fechas patria, los discursos relumbrones sobre Yara, los retratos de los próceres, las guayaberas, el tabaco, los boleros, el danzón, la cerveza "Hatuey" y los eslóganes como aquel de que "La cubanidad es amor".
Después de la Revolución, cuando nuestro pueblo adquirió verdadera conciencia de su historia, del sentido de su marcha y de sus enemigos, el anexionismo quedó relegado en el imaginario nacional a tiempos antediluvianos, a las clases de historia, a las corrientes de pensamiento anterio-res al 10 de Octubre de 1868, o a cierta debilidad cipaya inscrita en el ADN de nuestra burguesía, una especie de tara genética vergonzosa, que atacaba misteriosamente, cada cierto tiempo, a algunos de sus descendientes, como la hemofilia a los reyes, pero que se tenía el buen tino de ocultar a los ojos del público por ser, para la mayoría de los cubanos, una anomalía grotesca. En su momento, Martí denunció esta enfermedad, con verbo de poeta, y alertó acerca de la peligrosa seducción de ciertas "astutas mancebas del Norte". En todos estos años de verdadera reafirmación nacional, de sentido culto a las raíces, no imaginamos que íbamos a echar de menos aquellas expresiones de patriotismo superficial de la burguesía cubana. Pero a la luz de los últimos sucesos, hasta la figura de Grau San Martín se agiganta, si leemos lo que proclaman algunos en Miami.
Un interesante debate se ha producido en el seno de la comunidad cubana que reside en esa ciudad, a partir de la publicación en la bitácora digital de un periodista del "Nuevo Herald" llamado Alejandro Armengol, el mismo que recientemente hiciese un llamado a "enterrar a Martí", de una foto donde un activista de la contrarrevolución porta una pancarta con un mapa de la Isla y un texto bastante escueto: "Havami: el estado 51 de la Unión Americana". Armengol, como quien lanza un globo sonda, se limitó en esta ocasión a publicar la foto bajo el título de "Lo que nunca falta", a sabiendas de que esto no es noticia para la gente de Miami.
Más de 30 comentarios provocó aquel alarde anexionista, 27 de ellos indignados contra quienes no sean capaces de reconocer, en voz alta y a plena luz del día, que el futuro de Cuba pasa por su supuesta ineludible incorporación a los Estados Unidos, y que la única preocupación radica en cómo negociar con los norteamericanos los términos de la transacción.
El espectro de las justificaciones de quienes no confían en el futuro de una Cuba libre, independiente y soberana va, desde una incultura ingenua, hasta lo canallesco. Algunos argumentos son muy ilustrativos:
"En un mundo que pierde sus fronteras, la idea de ver a Cuba formando parte de México, Estados Unidos y Canadá, me seduce. Prefiero ver a mi pueblo hablando inglés, que sufriendo por más tiempo..." (Alguien que firma como "Elpidio Valdés").
"... El capitalismo es preferible al comunismo, y si los americanos quieren ayudarnos a levantar cabeza, que bien venga, ¿por qué no?... Cuba sola no puede con todo lo que supone un cambio: ni cultural ni económicamente está preparada..." (Una tal "Y en Cuba").
"Cuba debería incorporarse al estado 51 de USA, ya que el futuro del país no se ve muy prometedor con los cubanos inexpertos que tratan de llevar a la isla en una dirección distinta... No tienen la experiencia que se necesita para guiar una economía fructífera y próspera..." (Alguien que prefirió guardar el anonimato).
"Creo que es tiempo de que los cubanos olviden todo el sentimentalismo patriótico... y disfruten de un sistema próspero y abierto como el de USA..." (Otro anónimo).
"Dejen de ser ignorantes y sentimentales y enfrenten la realidad: sin la ayuda de USA Cuba nunca llegará a nada..." (Un anónimo más).
"Si Cuba se convirtiera en el estado 51 de la Unión, deberían (los cubanos) darse con una piedra en el pecho y brincar de alegría, ya que solos nunca llegarán a nada" (Otro).
Para cerrar con broche de oro el aquelarre de esta anexión, anunciada y tan fervientemente anhelada por los restos y retoños posmodernos de la burguesía cubana derrotada, remedio final a todas las inseguridades futuras y mecanismo reputado como infalible para conjurar definitivamente los peligros revolucionarios de estallidos cíclicos en una hipotética Cuba, donde se hubiese logrado la restauración capitalista, desde Madrid nos llegan las palabras de Eduardo Aguirre, ilustre Embajador de origen cubano del gobierno de los Estados Unidos en España:
"Ningún país se debe inmiscuir en los asuntos internos de la isla", ha proclamado el señor Embajador, representante de la misma potencia que acaba de anunciar al mundo su segundo plan para destruir el orden institucional en Cuba y derrocar a sus autoridades, apelando a cualquier método, sin excluir el magnicidio, los actos de terrorismo, el recrudecimiento del bloqueo o una invasión militar directa; el mismo que paga desde hace un par de años a un funcionario de alto rango en el Departamento de Estado para que se presente como el futuro virrey de una isla ocupada por los marines.
Las palabras del Sr. Embajador Aguirre son más rufianescas, si cabe, que las de aquellos que abogan abiertamente en una esquina de Miami por liquidar, a precio de remate, la soberanía nacional como ofrenda ante el altar del yanki: son las del representante de un gobierno que ya considera a Cuba como un estado de la federación americana, y en consecuencia, no admite que nadie intervenga en sus asuntos domésticos, en la definición del futuro que reserva a la nueva colonia con la que sueña desde el siglo XIX, y que da por rendida a sus pies.
A finales de ese mismo siglo regresó fugazmente a la Isla un decrépito José Ignacio Rodríguez, propagandista solapado del anexionismo tardío, fundador de la estirpe autoproclamada de los "cubano-americanos", enemigo encubierto de Martí y de los independentistas, aliado oportunista de las mermadas filas del autonomismo descolocado, tras la retirada española y el inicio de la ocupación norteamericana. Soñando con levantar el ideal anexionista entre los cubanos y aprovechar la protección de las bayonetas norteñas, aquel solemne ignorante en cuestiones de su patria natal hizo lo indecible, hasta niveles indecorosos, por ser escuchado y tenido en cuenta: regresó a los Estados Unidos en completa derrota, lleno de amargura y resentimiento, convencido de que los cubanos no merecían el futuro prometido ni aceptaban enajenar su suelo. No tardó en morir en el más completo olvido.
Comparado con lo que se oye por estos días en Miami, entre las filas de una burguesía que aspira a ser eternamente feliz, entrando a saco a expoliar el país y someter a la más feroz explotación capitalista a sus conciudadanos, para lo cual está dispuesta a aplicar la eutanasia forzosa a la nación y liquidar su historia y su cultura para siempre, José Ignacio Rodríguez debería ser exaltado al panteón de los patriotas inolvidables o de los precursores inofensivos.
Pero hoy, al igual que hace más de un siglo, algunos cometen el mismo error, el de ignorar al pueblo cubano verdadero. No en vano este ha demostrado a través de su accidentada historia, una y otra vez, que quiere seguir siendo cubano y que está dispuesto a cualquier sacrificio por su soberanía e independencia.
Un buen recordatorio para los que se empeñan, a la sombra de quien creen el más fuerte, en querernos mudar a la fuerza para Havami, la ciudad perdida de José Ignacio Rodríguez, la Disneylandia de utilería en la que una burguesía cubana de mentiritas se toparía, siempre inevitablemente, con el pueblo y la Revolución cubana de verdad.
Tan cubana como las palmas.
[eliades acosta matos,
publicado por Capítulo Mexicano En Denfensa de la Humanidad : www.defensahumanidad.org.mx ] |
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